miércoles, 13 de agosto de 2008

La PlayStation, esa cuenta pendiente.

Nunca tuve una PS, tampoco una Nintendo, no. No hacía falta ir tan lejos si tampoco tuve un Sega. Mi gran orgullo eran Family Game con forma de Sega. Mi primer computadora a color la tuve recién a los 9 años. Digamos que siempre fui un descolgado social en esos temas.
Durante el 2004 y 2005, mi misión como Jefe de Escuderos me obligaba a ir a la casa de los escuderos (chicos entre 9 y 12 años) para hacerme amigo de ellos, conocerlos, formarlos como cristianos, etc. El inconveniente pasaba en que por esos años yo iba a la Escuela a la tarde, por lo tanto era pocas las ocasiones que tenía de pasar tardes enteras con los escuderos. Siempre recién a las 8.30 podía ir a verlos, pero como todos sabemos, ya las 9 es una hora imprudente para ir a verlos a sus casas. Así que en esa media hora, con la bici iba a todos lados para hablarlos, aunque sea para preguntarles cómo estaban.
¿Y que tienen que ver mi vida como jefe con las consolas de videojuegos? Pues que a veces los escuderos me invitaban a jugar a la PS, ya sea un día que yo no tenía clases, un feriado, o para ir después de las actividades los sábados.
Recuerdo en estos momentos a dos escuderos con los que se armaban partidos grosos. Uno era con Hernán y el otro con Tato.
Yo soy de esos tipos que son viciosos por naturaleza: en un toque puedo aprender, aunque sea para dar un toque de lucha, la mayoría de los videojuegos. Como nunca había tenido PS, se me complicaba hacerle partido a los pibes, pero de vez en cuando algún golcito hacía. Después de varios meses, ya eran verdaderos clásicos. Los partidos eran más parejos con Hernán, pero debo reconocer que una vez me hizo un 6-0 humillante. El dilema se planteaba, en que como jefe, yo debía tratar de que los escuderos estén contentos. Pero la verdad que me dolía en el alma que me goleen de esa forma.
El año pasado hice un torneo con unos templarios en Palpalá, y con orgullo puedo decir que salí campeón. Desde ese día que no juego más al Winning Eleven. Gracias a las goleadas que me dieron Tato y Hernán, pude retirarme con gloria.
Pero nada de esto hubiera pasado, si en casa hubiera tenido una PS; pero si hubiera tenido una PS en casa, ahora, creanme, no estaría postiando sino viciando. Saludos

No hay comentarios:

Publicar un comentario