martes, 21 de octubre de 2008

El apodo o sobrenombre. Dice Borda que "es la designación con la cual se conoce a una persona dentro del círculo familiar y de sus amistades íntimas".
El apodo es tan importante, que un apodo bien puesto hace que el nombre original quede en un segundo plano. Cada apodo tiene su historia. Hay apodo para el colegio, otro para los amigos, otro para la familia, y por supuesto otro para los enemigos.
Las formas para llegar a tener un apodo son variadas, pero siempre tienen una raíz común: la espontaneidad. Consecuencia de esta espontaneidad, es que son pocos los elegidos para poner apodos a otros. Tengo un amigo, palito, que cada vez que va al Ruca, mete 6 o 7 apodos buenísimos y después desaparece. Algo que casi siempre tiene un apodo, es que generalmente el dueño del apodo no quiere que lo llamen así.
Apodos familiares: Generalmente, se dan por los nombres. Ej, decirle Fito a los Rodolfos, Beto a los Albertos, Juampi a los Juan Pablo, etc. Pero también se pueden dar por alguna anécdota de la infancia. Tengo un amigo que le dicen Pipa, porque de chico no podía decir "papi". Y ya está, el murió con ese apodo.
Apodos de los amigos: Generalmente surgen de las comparaciones y van cayendo en la deformación hasta adoptar un sobrenombre corto, simpático y que poco tiene que ver con el original. Un ejemplo claro, es un tipo al que le pusieron Mahtma Gandhi por su delgadez y uso de anteojos. Después le decían Maáma Gandhí, luego fue Mamá Gandhi, y por último, murió con el apodo de Mamá. Otro ejemplo de deformación, aunque menos pronunciada, es la de Chahuanco, a quien le pusieron ese apodo por ser un poco indio. Ahora, es el Chabu o el Chahui. Otro ejemplo, Cara de Cumbia, que luego fue Caricumbia, para terminar siendo Cumbia. Suelen ser apodos agresivos, pero siempre con cariño hacia la persona apodada, porque, por algo son los amigos.
Apodos del colegio: Acá la cosa va siendo más agresiva, pero con el condimento de que la intención es ser cruel. Mientras más doloroso es el apodo, más risas cosecha entre el alumnado. La idea en este caso, es subrayar al máximo algún defecto del apodado, o recordarle algún hecho vergonzoso. Clásicos ejemplos son: Olorín, Petera, Pack de olores (acortado luego a pack), Flor de la V (acortado a de la V), Melaninoso, Ocre, Babanita Dolca, Bodeda (para entendidos), etc. El mejor de todos, Guácala.
Apodos de los enemigos: creados a espaldas del apodado, quien nunca se entera de su sobrenombre, sirve para identificar a alguien no deseado a cierta distancia. Por ejemplo: Collar de Sandía, Boliche Indio, Ketejedi, Anabel.
Un apodo bien puesto, dura para siempre. Hay tipos a los que no concebimos sin apodo. Hay gente que está pidiendo a gritos que se le ponga algún apodo. Creo, que en el documento deberían dejar un espacio para que te pongan el apodo, una vez cumplidos los 21 años.

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