domingo, 30 de noviembre de 2008

en las buenas y en las malas mucho más

Si, a vos Estudiantes de La Plata, a vos te quiero decir: no me importa si perdemos en Brasil... no me importa si quedamos afuera de la Libertadores... no me importa si algún día nos volvemos a ir al descenso... no me importa que nos vuelvan a desterrar... solo me importás vos, Pincha querido...
Ser de Estudiantes es una manera de ser. Una filosofía de vida. Es demostrar que se puede, siempre se puede. No importa que nos griten Animals, que hablen cualquier cosa para minimizar nuestros logros; no importa que nos llamen antifútbol ni que nos ninguneen. Contra todos vamos a luchar y vamos a demostrar que somos grandes.
Pincha, el miércoles tal vez no me des una alegría. Tal ves nos quedemos en la puerta de otro campeonato. Y la verdad, aunque el dolor vaya a ser grande, no me va a importar, porque Pincha, León querido, vos sos lo más grande que hay. Y si perdemos la Sudamericana, no te quepa la menor duda Pincha, el domingo el Estadio va a reventar, porque nosotros somos así: somos fieles, nos tiran los colores. Porque Ser de Estudiantes, es lo mas hermoso que hay.
Vamos Pincha Carajo
Lo voy a decir: Stella te amo. Cada día me doy cuenta de que te amo más. Me doy cuenta porque sufro cuando vos sufrís, me pongo nervioso cuando vos te pones nerviosa, me alegro cuando vos te alegras. Me encantás nena, sabelo. Un año y medio y voy por mucho más

viernes, 21 de noviembre de 2008

A vos Diego Santonovich, periodista de Olé.

A vos, que sos bien resentido, que en el 2006 festejaste que nos cagaste el campeonato (antes de tiempo igual que tus amigos del loBo)...
A vos, que decías que ibas a pasar a la final...
A vos, que decías que tu equipito juega bien...
A vos, tremendo putazo, te quiero decir:

Te rompimos el culo, bicho amargo!!!!
El miércoles que viene la final la juega ESTUDIANTES... mirala por TV, puto barato!

Por cierto, en el 2006, que te parecía que "el Pincha no sale campeón" terminamos dando la vuelta, amargoooooo!

¿Sos vos o soy yo?

A veces miro hacia atrás y me pregunto ¿en qué parte fallé?.
Porque muchos de los que vienen atrás mio hacen las cosas tan pero tan mal, que me hace reflexionar sobre si fui un buen ejemplo.
Los veo repetir el error una y otra vez, les marco donde están fallando y sin embargo, pobres imbéciles, siguen tropezando con la misma piedra. El gran problema es que no sé si esa piedra ya estaba ahí cuando yo pasé o son ellos quienes se la pusieron en el camino. Y no sé como hacer para que no vuelvan a caer, porque entre que no me dan bola, que se creen que ya pueden caminar solos, y como puse en el post anterior, tengo pocas pilas, el barco parece a punto de naufragar. Esta situación realmente me sumerge en la desesperación y en la impotencia.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Los olvidados del handball....

Hay juegos de Boxeo, Esqui, Skate (!), Basquet, Futbol, Futbol Americano, Rugby, Hockey sobre hielo, automovilismo, hasta de ping-pong, pero de Handball no!!!
El PC Handball que vienen anunciando con bombos y platillos hace mucho tiempo no aparece nunca y nos tenemos que conformar con simuladores de resultados, pero nada para jugar arcade. Loco, los amantes del handball queremos un video juego!!!

Libros

El domingo terminé de leer Artemis Fowl. Muy buen libro, escrito de una forma no convencional pero entretenida. Los personajes son muy interesantes. Lo recomiendo totalmente. Ahora me voy a comprar el 2do libro.
Cabe aclarar que este libro se lo regaló mi hermano a mi sobrina de 8 años jeje.

Jimi

Se que este 2008 no fue mi mejor año. Tampoco fue el peor, ojo. Puedo decir que llegué muy cansado a este año. El 2007 fue como ese sprint final, donde agoté todas mis pilas. Sin embargo, creo que este año se esperaba mas de mi; yo esperaba mas de mi. Pero las fuerzas me abandonaron antes de largar. Lo bueno es que durante este 2008 pude cargar pilas y prometo que para el año que viene van a volver a ver al Jimi hincharemilpelotas de siempre. El que quiera entender, cagó fuego, porque solo van a haber pocos que entiendan. Pero este blog es, mas que para que ustedes lean, es para que yo escriba.

martes, 18 de noviembre de 2008

Hombre entre hombres

"Imaginaos a un hombre que proyecte una terrible empresa que parecerá loca incluso a las más orgullosas imaginaciones; un hombre que tenga en el corazón un secreto propósito de realizar tales acciones que alterarán la historia, la vida y el mundo, y que este hombre no pueda ni quiera todavía decir nada de lo que piensa hacer y hará, y los que están a su alrededor no comprenden nada de lo que prepara. Imaginaos, pues, el éxtasis y el dolor de este hombre. Solo, mudo, a rápidos pasos, con los ojos absortos, anda en medio de la multitud de los hombres y nadie lo mira con maravilla, nadie lo sigue, nadie se aparta o lo contempla con estupor. Por su aspecto es un hombre como todos los demás. Por sus vestidos, por su rostro, por las formas de su cuerpo, parece en todo semejante a ellos: ¡hombre entre hombres, y nada más! Va por las calles densas de pueblo y no lo señalan con el dedo; lo miran y no lo ven, y todo lo más algún ocioso sonríe a causa de sus cabellos no demasiado bien peinados y de su aire de sonámbulo. Pero imaginaos el alma de este hombre, de este hombre que pasa con su invisible secreto por entre estos hombres ciegos, que pasa por entre ellos taciturno y lleva dentro de sí aquello que puede cambiar toda su vida, su futuro y su suerte; que se confunde con ellos, que los roza con el brazo, que los golpea con su cuerpo, y que no quiere decir todavía la palabra, que no quiere realizar todavía el acto que hará que todos los ojos se dirijan hacia él, que hará que todas las voluntades se doblen bajo la suya, que iluminará a todos esos ciegos y dará nuevas palabras a todos esos tartamudos. El hombre sigue andando con sus rápidos pasos y sus enormes sueños, y ya se ve a sí mismo en el momento de la revelación y toda su obra está delante de él por divino espejismo. Experimenta ya la viril alegría de la creación; su gallardo corazón late a grandes golpes; sus ojos grises se dilatan como en los arrebatos de la carne.

Imaginad, pues, la alegría de este hombre del loco secreto. Imaginad la dureza de su placer mientras él pasa por entre la multitud indiferente o burlona que no sabe nada de él, que lo tiene por una parte cualquiera de sí misma, un átomo de su gran cuerpo, hombre entre los hombres y nada más. La multitud no sabe lo que se está preparando bajo la frente del hombre que pasa. Ve sus vestidos grises, su paso desigual, sus cabellos abundantes, su rostro descarnado, y no sabe distinguirlo de otros tantos semejantes a él. Sin embargo, llegará un tiempo en que muchos intentarán recordar cuándo y cómo lo vieron, e inventarán discursos y palabras que él no dijo nunca, que jurarán haber estado cerca de él y haber sido sus amigos durante el período de su oscuridad. Pero, por ahora, éste no es él , éste es un número, un elemento, una unidad, un ciudadano, un nombre, una ficha del registro civil. Todavía no ha llegado su día. Los hombres no saben ver más allá de sus ojos, y no piensan que dentro de aquel cuerpo casi corriente hay un pensamiento capaz de iniciar un nuevo capítulo de la historia del universo.

Se parece a un hombre que anduviera de noche y llevara bajo su capa una lámpara encendida que deslumbrará a los que la vean cuando la capa se abra. Es como un dios de incógnito que hará temblar al que primero le dirija la palabra.

Imaginaos, pues, a este hombre y sus pensamientos, ¡oh muchos para quienes hablo, oh muchos de innumerables cegueras! Y no os lo imaginéis como un sueño vano, como una fantasía de un instante. Imagináoslo como una cosa posible, como algo que podría ser verdad, como algo que acaso es verdad. Imagináoslo, pues ¡oh muchos de breves miradas!, como algo verdadero, real, presente, como algo que existe verdaderamente hoy, en esta hora, en este momento, cerca de vosotros, ¡en medio de vosotros! ¡Yo os digo que este hombre existe! ¡Os digo que este hombre existe y se prepara! ¡Os digo que este hombre anda por vuestras calles, entra en vuestras casas y mira a vuestras pupilas! Este hombre vela, piensa, se arma. Su día no ha llegado, pero llegará. Su boca sólo pronuncia las palabras habituales de los hombres, pero aquel día dirá otras palabras. Pasa humildemente entre vuestros cuerpos en movimiento, pero un día estará solo ante vosotros, y todos lo verán, y todos recordarán haberlo esperado en algún efímero momento de su miserable vida.
¡Guardaos de este hombre, oh, muchos! Su secreto lo corroe y lo hiere, pero él no se retuerce ni demuestra su dolor. Su sueño lo exalta, lo ensalza, lo beatifica, pero él no sonríe y no demuestra su alegría.

Hombre terrible, hombre que parece una tumba de esperanzas y es en cambio un fuego preparado para arrojar chispas e incendiar todas vuestras ciudades sucias e inseguras. Sabedlo distinguir en la multitud, corred detrás de él, apoderaos de él enseguida, y acaso consigáis apagar su lámpara con vuestros alientos, ahogar su llama con las cenizas de vuestros sueños muertos. Estad alerta, vigilad por todas partes. Acaso en este mismo instante está cerca de vosotros; acaso pase mañana por debajo de vuestra casa y vosotros, desde la ventana, lo sigáis con la mirada unos momentos; acaso es aquél que ayer se volvió para miraros, como sorprendidos por una reminiscencia.

Vosotros no sabéis por dónde vendrá. No sabéis cuáles serán sus nombres y su origen. Pensad en todas las antiguas revelaciones precedidas por el silencio y por la ignorancia universal; pensad en aquéllos que vieron a Cristo niño. ¿Cuántos de ellos habrán pensado que aquel niño daría al mundo un nuevo sentido y a los hombres una nueva palabra de vida? ¿Cuántos habrán adivinado que su rubia cabeza se doblaría sobre una cruz y que de su pálida boca saldrían las potentes palabras que harían mover a los enfermos y resurgir a los muertos? Pensad en todos aquéllos que hablaron en un determinado momento y se convirtieron en guías, en reveladores, en reformadores, y que nadie supo distinguir de los otros hasta que dijeron e hicieron lo que tenían que decir y hacer. Para todos los grandes y famosos, para todos los renovadores y creadores ha existido un tiempo en que fueron desconocidos y oscuros, en que parecieron semejantes a los demás, en que parecieron hombres y nada más. Nadie se preocupó entonces de su origen, nadie los miró maravillados, nadie procuró recordar sus primeras palabras y describir su aspecto, sus costumbres, su vida exterior. Y cuando, de repente, subieron por encima de todos vosotros, ¡oh, muchos de ojos velados!, os maravillasteis y os dolisteis en el fondo de vuestro corazón por no haber adivinado el prodigio que se preparaba. Y también hoy, os lo repito a todos, también hoy, sin duda, se prepara algún prodigio. Cada edad tiene que tener sus héroes y sus reveladores. Hoy espera, en medio de vosotros, no visto e insospechado, el héroe y el revelador de mañana. Es imposible que este hombre no exista ya. Vive en la sombra, su luz está todavía escondida, pero él es, él vive, él camina con rápidos pasos en medio de vosotros; semejante a vosotros, no ya hombre entre hombres, sino futuro pastor en medio de sus rebaños, futuro jefe en medio de sus ejércitos.

Yo quisiera hacer nacer en vosotros la sensación y la expectación de este dueño que vive nuestra vida, junto a nuestra vida, y que vosotros no conocéis ni sospecháis. Yo quisiera provocar en vosotros el estremecimiento de la improvisa llegada de este Uno. Buscadlo en vuestras muchedumbres, buscadlo sin tregua, y que nadie se os escape; que cada ojo os diga si tiene un secreto. Él existe y os mira: ¿no notáis el peso de su mirada sobre vuestra pequeña vida? Él existe y espera: ¿no notáis la opresión de una espera ya demasiado larga?

Helo aquí en mitad de vosotros, solo, mudo, con la mirada absorta... Se ha detenido un momento y os contempla. Pero he aquí que reanuda su rápido camino y ahora ya no es, en la multitud creciente, en la niebla que cae, sino un hombre entre hombres, una sombra entre sombras, una esperanza terrible entre mil cegueras."
Giovanni Papini

La verdad, que sueño con ser ese hombre que algún día deslumbre al mundo entero.
Domingo 22 de abril de 2007, 02.30 de la mañana. Entramos con Gabriel a Acropolis. La verdad es que esa noche yo no tenía muchas ganas de salir, pero le había prometido a Gabriel que ibamos a salir, ya que el miércoles no habíamos salido a ninguna parte. Directamente nos fuimos a Greco y estuvimos ahi un rato largo. A eso de las 3.30 fuimos a dar unas vueltas por Acropolis, y cerca de la entrada me llamó la atención una chica con remera negra. Y me di cuenta de que yo también le llamé la atención. El primer impulso fue sonreir.
Fuimos hasta la barra y volvimos por el mismo camino a Greco. De costado me volví a fijar en esta chica, y haciendo el gil, me di vuelta como para hablar con Gabriel, y me fije que ella le estaba diciendo algo al oido a su amiga, y miraba hacia donde yo estaba.
Al volver a Acropolis, yo sentía que algo tenía que hacer para hablar con esa chica. Nos quedamos con Gabriel en Greco y la vi pasar varias veces dando vueltas con sus amigas, siempre sonriendo hacia donde yo estaba; yo también devolvía la sonrisa.
Durante un rato no la volví a ver. Entonces le dije a Gabriel "A las 5 nos vamos", cuando en mis adentros quería decir "Si hasta las 5 no la encuentro, me voy". Eran las 4.45 y yo estaba al lado de la pista de Greco cuando la vi pasar. Esta vez ella no me vio, pero yo estaba decidido a hablarle y salí tras ella, que había ido en dirección a Acropolis. Habré avanzado 10 metros por ente la multitud cuando una mano me pego de lleno en el pecho.
Era la mano del hermano de un amigo, que estaba un poco pasado de copas. Tras un breve dialogo, me di cuenta de que la había perdido de vista. Di un par de vueltas a Acropolis, busqué en la pista y no la pude encontrar. Me sentí derrotado. Miré mi celular y eran las 4.56
Ya estaba en Greco a unos 10 metros de Gabriel, y cuando tenía toda la intención de decirle "Vamónos a la mierda" la vi de frente. Ella también me miró. Nos sonreimos mutuamente y nos fuimos acercando el uno al otro.
Dicen que el amor a primera vista no existe; tal vez sea cierto, pero conmigo eso no funcionó. Estuve con ella hasta las 7.00 de la mañana y hace 1 año y 5 meses que estamos de novios.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Que es un ideal?

Soñar lo imposible soñar.
Vencer al invicto rival
Sufrir el dolor insufrible,
Morir por un noble ideal
Saber enmendar el error.
Amar con pureza y bondad.
Querer. En un sueño imposible,
Con fe una estrella alcanzar.
Ese es mi afán,
Y lo he de lograr,
No importa el esfuerzo
No importa el lugar
Saldré a combatir y mi lema será
Defender la virtud aunque deba
El infierno pisar.
Porque sé que si logro ser fiel
A tan noble ideal,
Dormirá mi alma en paz al llegar
El instante final.
Y será este, mundo mejor,
Porque yo, sin rendirme jamas,
Busque, en mi sueño imposible,
Poder una estrella alcanzar.

Otra versión:
LLegar donde nadie llegó,
vencer un invicto rival
soñar con un sueño imposible,
seguir un feviente ideal.
Errar por caminos de azahar,
arder... en el más vivo ardor
tratar de alcanzar una estrella,
amar con el más puro amor.
Ese es mi fin... ese es mi afán,
más alto que el cielo
más limpio que el sol...
La vida perder, si me falta el valor,
y no hallare la paz en la muerte,
si no olvido mi honor
y tal vez... vuelva el mundo a encontrar...
una aurora de luz,
al pasar un jinete triunfal...
con su espada y su cruz.
Con fervor decidido a luchar,
por lograr... una estrella fugaz.
y dar... en un sueño imposible...
el alma... POR UN IDEAL...

martes, 11 de noviembre de 2008

Saber callarse a tiempo.

Esa, es una cualidad que le falta a Oscar Ahumada, y parece que nadie le tiró el dato.
Después de quedar eliminado frente a San Lorenzo (ganando 2 a 0 y con dos hombres más) el señor en cuestión dijo que en el Monumental hubo un "Silencio Atroz", que la gente no alentaba. Textualmente dijo "Cuando San Lorenzo se puso 2 a 1, la cancha enmudeció. Cuando se sintió ese silencio atroz, quizás eso se transmitió a la cancha. Yo he jugado en la cancha de Boca, ganando 2 a 0, y la hinchada de ellos se nos caía encima." Lo cual es mentira, porque nunca jugó en la cancha de Boca ganando 2 a 0. Con esas declaraciones solo se pudo ganar el odio de la parcialidad millonaria.
En vísperas del súperclásico de este apertura, a este pelotudo (acentuar la p) se le ocurrió decir que boquita hace 2 años que no sale campeón local (cuando River estuvo 4 años sin mojar!!!!) queriendo cancherear para ganarse el cariño de la gente. Riquelme salió al cruce, le tiró un caño y lo dejó peor parado: "No pasa nada, cada uno tiene derecho a decir lo que quiere. No me voy a poner a discutir con Ahumada qué ganó él y que gané yo." remarcando así que la bosta en los últimos años gano el triple de cosas que river.
Si algo le faltaba a Ahumada para consagrarse como un Señor Pelotudo, fue el caño que tiró en mitad de cancha (justo él, que es de madera) que derivó en el segundo gol de las Chivas, dejando a River con el único objetivo de NO SALIR ÚLTIMO. En declaraciones de hoy al diario Olé, se puede leer lo siguiente:
--¿Y con Ortega sería diferente la situación?
--Se nota su ausencia porque es un jugador diferente. Sabe manejar los tiempos, algo que hoy en día a River le cuesta. Pero también ganamos sin él.
Hay que aclarar: este Señor Pelotudo fue el que se quejó ante Simeone de las licencias de Ortega, lo que derivó en que el último crack del fútbol argentino esté en Mendoza. O sea, culpa de Ahumada se fue de River. Y encima se da el lujo de decir "pero también ganamos sin él"... ganaron 1 partido sobre 14 y van ULTIMOS en la PEOR CAMPAÑA DE LA HISTORIA de River. Si yo fuera hincha de River, a este tipo no lo dejo pisar el Monumental nunca más y menos que menos que se ponga la camiseta. Con estas declaraciones, Ahumada hizo el Master en Pelotudez.

La era de la incomunicación

Es increcible que hayamos llegado a esto. Pero hoy, los humanos estamos mas incomunicados que nunca, a pesar de que muchos de los adelantos tecnologicos sean de aplicación en el campo de la comunicación.
Pensar que antes las noticias tardaban meses en llegar, incluso años para cruzar el atlántico, que uno podía enterarse que la madre había muerto años después, cuanod lo podían localizar. Hoy, todo eso ha pasado al olvido, como un cuento lejano de fantasías, porque nos parece increíble que hasta hace 20 años, para hablar a larga distancia había que gritar como si la persona con quien nos comuncábamos estuviera en el fondo de la casa.
La comunicación, sobre todo desde la llegada de internet y el celular, ha ido avanzando a pasos agigantados. El satélite, por supuesto, ha hecho su gran aporte. Ahora nos enteramos casi al mismo momento las cosas que pueden pasar en China, Iran o las Islas Mauricio.
Sin embargo, a pesar de todos estos adelantos, los humanos estamos cada vez más incomunicados. Cuando uno va por la calle, puede ver a todo el mundo con el celular, leyendo o mandando mensajes de texto. Puede ver los cibers atestado de chicos que se sacan fotos, las cuelgan y después pasan a "firmar" otras paginas iguales. He visto grupos de hasta 8 chicas, que supeustamente estaban juntas, cada una con su celular, inmersa en sus mensajitos. Digo que estamos incomunicados, porque cada vez es más raro ver gente junta, sin que la misma esté pendiente de su celular. Cada vez nos damos menos bola entre nosotros. Y eso, en la era tecnológica de la comunicación, es una ironía grande.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Ironías de la vida

El texto a continuación, es extraído de La Redó!, y la verdad que es imperdible!
David Viñas admite que su primo Ñato lo llevaba a la cancha. En voz baja dice: “Consérveme el secreto, pero soy hincha de Boca Juniors y, para mí, Roberto Cherro era Dios”. Sin apartarse de su fascinación por la historia argentina y de algunos personajes que deambulan por ella, Viñas cita a Macedonio Fernández, quizá de manera apócrifa: “Entre el fútbol y las mujeres, prefiero las mujeres”. Confiesa, además, que era un muy buen wing izquierdo cuando jugaba al fútbol en el Liceo Militar, allá por 1945. Según Viñas, el puntero derecho de aquel juvenil equipo “era malísimo, casi un tronco total”´. El muchacho era callado y tranquilo, pero algún día llegaría a lo máximo que un político puede esperar. Se llamaba Raúl Alfonsín y era de Chascomús. Pero en realidad, los problemas de aquel conjunto empezaban bajo los tres palos. Un tipo nervioso y que no festejaba con júbilo la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, era el encargado de evitar que los delanteros rivales les “llenaran la canasta”. El futuro le depararía una canasta llena de goles (casi todos en contra) y un nuevo desengaño para con los Estados Unidos, que seguían ganando batallas aun cuando la guerra había terminado hace rato. Se trataba, ni más ni menos, que de Leopoldo Fortunato Galtieri. Un pésimo arquero. En la defensa no había dificultades cuando el partido venía fácil; en cuanto los contrarios pasaban la mitad de la cancha y querían atacar, el back central gritaba que los iba a agarrar “a la salida” y enseguida pedían el cambio. El joven en cuestión no era otro que Roberto Eduardo Viola, un futuro general de la Nación. En el medio del campo, estaba todo más o menos resuelto: el “cinco” era uno de esos jugadores que se tragan la cancha y que hasta son capaces de comerse a un adversario con tal de ganar el partido. Se llamaba Albano Harguindeguy, llegaría a general y a ministro del Interior de un país del que casi nadie quiere acordarse. Pero al fútbol se juega con árbitros, y con éste estaba todo bien: si él dirigía el partido, el equipo del Liceo Militar nunca perdía. Dicen que al tipo le gustaba mandar, pero que no sabía jugar. Era flaco, narigón y capaz de realizar los peores delitos que un hombre puede cometer. Se trataba de Jorge Rafael Videla. Un grito futbolero lo acompañaría durante gran parte del resto de su vida: “Videla, compadre…” Paradojas del destino. Viñas jugaba al fútbol con los dictadores del futuro y con el presidente democrático que le permitiría retornar al país luego de los años de plomo.

Es increíble que en la década del '40, Alfonsín, Galtieri, Viola, Videla hayan compartido una cancha de fútbol, que hayan tirado para un mismo lado, que se hayan alegrado por conseguir victorias juntos; más sobre todo si se tiene en cuenta la vida de ellos, los caminos que eligieron. Y se acentúa sabiendo que Alfonsín los mandó a todos a la cárcel con los juicios a las juntas militares. Las cosas que hace el fútbol... Un grande Raúl Ricardo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Las cosas en su lugar.

Vamos a poner las cosas en claro.
El diablo y Dios, no son enemigos/rivales. No son Boca-River, Radicales-peronistas, honestidad-Men*m. No SON némesis el uno del otro.
El diablo, como todos sabrán, es un ángel caído, y por lo tanto, es creación de Dios. No es un dios malo, ni el alter ego de Dios. Es una criatura de Dios, y por lo tanto, jamás puede llegar a compararse con Él. Si Dios quiere, el diablo deja de existir. Pero por más que el diablo quiera, Dios nunca puede dejar de existir.
Dios es el Único creador. El diablo solo puede (al igual que el hombre) corromper lo creado. Por lo tanto eso de que el diablo enviará a su hijo como Dios envió al suyo, es puro verso, es imposible. El verdadero rival del diablo, es el arcángel san Miguel, quien lo ha derrotado expulsándolo del Cielo, y en el día del juicio, lo volverá a derrotar, privándolo para siempre de la visión beatífica.

jueves, 6 de noviembre de 2008

A partir de ahora, voy a tratar de postear una vez por día.
Los dos posts anteriores, son trabajos que hice para la facultad. Trabajos cortos, pero que espero sirvan a la gente que estudia abogacía en algo.

La costumbre contra legem en el Derecho Comercial

Dice Fontanarrosa que la costumbre es “la observancia constante y uniforme de una regla de conducta por los miembros de una comunidad social, con la convicción de que responde a una necesidad jurídica”.
La costumbre, para ser considerada fuente formal del derecho y obligue por sí con la misma fuerza que el derecho escrito, debe reunir los siguientes caracteres:
a) Uniformes, esto es deben ser el resultado de un práctica unívoca compuesta de elementos homogéneos;
b) Frecuentes, es decir, repetidos en número apreciable;
c) Generales, o sea, cumplidos por un número más o menos grande de miembros de la colectividad social;
d) Constantes, o duraderos en el tiempo y no simplemente accidentales;
e) Cumplidos con la convicción de la necesidad de observar ese comportamiento como si se tratase de un derecho o de una obligación jurídica.
Eso son los elementos objetivos, mientras que el elemento subjetivo (o psicológico o espiritual) se da cuando existe la firme creencia por parte de la comunidad de que el hecho practicado es una necesidad jurídica, y que, por tanto, es obligatorio.
En la relación entre la costumbre y el derecho escrito, surge la siguiente clasificación de la costumbre:
a) Costumbre secundum legem, la cual es la costumbre reconocida expresamente por el legislador como una fuente del derecho. Así la costumbre deja de ser una fuente subsidiaria para convertirse en una fuente principal.
b) Costumbre praeter legem es la costumbre que se aplica cuando no hay ley exactamente aplicable al caso; o sea que es la norma jurídica en virtud de la cual se soluciona el conflicto no reglado legalmente.
c) Costumbre en contra de la ley o contra legem es la costumbre contra la ley o derogatoria. La eficacia de la costumbre contra legem depende de la solución que se dé a la jerarquía de la fuente. En el derecho moderno donde la costumbre básicamente es una fuente subsidiaria, pues la fuente principal es la ley, es difícil admitir la vigencia de la costumbre contra legem.
El código de Comercio y el Civil hacen referencia a la costumbre en varios artículos. De su lectura no surge ninguna diferencia en la conceptualización en ambos códigos, sino que por el contrario, dichos códigos emplean a la costumbre indistintamente par expresar una misma idea. Concluye Fontanarrosa, que dentro de nuestro sistema del derecho privado ha quedado excluida la costumbre strictu sensu como fuente formal del derecho.
El artículo 17 del Código Civil, modificado por la ley 17.711, dispone que los usos, costumbres o prácticas no pueden corear derechos sino cuando las leyes se refieren a ellos o en situaciones no regladas legalmente. En otras palabras, la ley reconoce a la costumbre secundum legem y a la praeter legem, prohibiendo la aplicación de la costumbre contra legem.
No es distinto el criterio seguido por el Código de Comercio. El artículo V del título preliminar establece el principio general del valor interpretativo de los usos y costumbres: “Las costumbres mercantiles pueden servir de regla para determinar el sentido de las palabras o frases técnicas del comercio, y para interpretar los actos o convenciones mercantiles”. Esta disposición prevé, simplemente, que cuando los términos empleados en los actos y convenciones mercantiles sean oscuros o dudosos, se recurrirá a la costumbre para clorar su sentido.
En nuestro derecho comercial, la costumbre contra legem no tiene aplicación como fuente del derecho. Sin embargo, en varios fallos, la justicia se ha visto obligada a admitir la vigencia de la costumbre contra legem por sobre la ley. Un ejemplo en que la costumbre derogó la ley es el caso de la subasta, en el que antes era necesario decir el precio para dar la oferta (art.16 C.Comercio) y ahora por costumbre para ofertar un producto se levanta la mano. Estas soluciones excepcionales no pueden hacer pensar que la costumbre contra legem pueda tener realmente eficacia en un ordenamiento como el nuestro, donde el juez debe decidir según la ley, que constituye la principal materia prima del derecho.
En mi opinión, la costumbre contra legem en el derecho comercial debe ser aceptada, siempre y cuando no sea usada como un método malicioso para obtener ventajas económicas, y cuando su aplicación sea como consecuencia de la buena fe entre los comerciantes y ayude a la celeridad de los negocios jurídicos mercantiles.
En efecto, dice Etcheverry que entre los principios que rigen el derecho comercial, encontramos los de buena fe y los de celeridad. La buena fe es una faceta de la conducta querida por el mundo de valores que compone el orden normativo. La buena fe implica un estado subjetivo presumido sobre la base de un comportamiento y con referencia a un sujeto. El comportamiento (acción u omisión) debe realizarse en forma “debida”, es decir, de acuerdo con las condiciones, tiempo, lugar etc. del acto sometido a examen. La buena fe en materia mercantil se proyecta en una dimensión específica en el quehacer frente al consumidor; así, junto a la tutela del interés general, aparece el concepto de buena fe comercial o moral comercial, que importa un estándar aplicable a la actuación del empresario frente a los consumidores, a sus acreedores y a los terceros. El comerciante tiene que saber que si no actúa de buena fe, además de una posible sanción legal, corre el peligro de una sanción mas cierta, la exclusión del mercado. El peor castigo que puede sufrir el empresario es la pérdida de prestigio y credibilidad, ya que se traduce en esta exclusión, seguida de una severa consecuencia económica que afecta directamente a todo o parte de su patrimonio. Respecto de la celeridad, el empresario conoce que cuando mayor sea la celeridad de la transacción, mayor será la utilidad del negocio y menores los costos, por estos motivos el mercader busca los caminos mas apropiados para acelerar el ritmo de su producción o del cambio de productos que realiza. La celeridad en los negocios importa una necesidad vital, emparentada con el éxito o el fracaso del empresario y de su empresa. De diversas maneras, en el sistema mercantil se acoge esta necesidad de urgencia de los negocios mercantiles, podemos hallar un ejemplo en la informalidad de la compraventa mercantil, en la notable agilidad del sistema cambiario que posibilita una reiterada circulación de crédito, etc.
De esta forma, creo que en ciertas ocasiones excepcionales la costumbre contra legem debe ser aceptada en nuestro derecho, sobretodo en materias e institutos regulados hace mucho tiempo que han caído en desuso o son atemporales. Sin embargo, nuestra jurisprudencia, ha destacado en varios fallos (C.S.J.N., “Descole, Alicia Noemí y otros c/ Empresa Ferrocarriles Argentinos s/ recurso de hecho”, del 2/4/98, D. 282 XXXIII; id. CNCom. Sala B, “Dirección Provincial de la Energía de la Ciudad de Santa Fe c/ Banco de Crédito Rural Argentino s/ ord.”, del 3/8/90) que la costumbre contra legem no es creadora de derecho.
Bibliografía:
Derecho comercial y economico - Echeverry, Raúl
Derecho comercial argentino (tomo 1) - Fontanarrosa Rodolfo O.

El problema de la causa.


La palabra causa, jurídicamente tiene dos acepciones: a) designa, a veces, la fuente de las obligaciones, o sea los presupuestos de los cuales derivan las obligaciones; b) otras veces, en cambio, es empleada en el sentido de causa final; significa el fin que las partes se propusieron al contratar.
Mosset Iturraspe entiende por causa la razón o motivo determinante del contrato. Para este autor, la causa puede ser subjetiva, porque se vincula con la finalidad que guía a los contratantes. Concreta, porque atiende a cada negocio en particular. Variable porque tratando de apreciar el móvil que ha impulsado a las partes, será distinta en cada contrato. Este autor, se enrola en la corriente del neocausalismo1.

La doctrina clásica o causalismo: Desarrollada por Domat. Su concepción de la causa fin es objetiva: la causa es el fin del acto jurídico; cuando se habla del fin, no debe creerse que se trata de los móviles personales y psicológicos de cada contratante, sino de los elementos materiales que existen en todo contrato; por consiguiente, en los contratos sinalagmáticos, la causa de la obligación de cada una de las partes es la obligación de otras. En los actos a título gratuito es el animus donando, o intención de beneficiar al que recibe la liberalidad. Finalmente, en los contratos reales, la causa está dada por la prestación que se anticipa y que da derecho a exigir otra en correspondencia a la dada2. Alterini explica al causalismo de esta forma: debe separarse la causa de las motivaciones individuales de las partes. La cuasa, vacía así de contenido, estaba implicada por la naturaleza del contrato, y era invariable cualesquiera fueran los intervinientes en el acto; los motivos, esencialmente variables, eran referidos a las intenciones de cada sujeto. Estos motivos carecían de virtualidad jurídica, pero la obligación debía tener causa final para ser válida3. En nuestra doctrina, Colmo y Machado son los juristas que han seguido esta teoría.

El anticausalismo: Desarrollada por el jurista Belga Ernst, fue perfeccionada por Planiol, quien impugnó el la teoría del causalismo por falsa e inútil. Es falsa, sostiene, porque existe una imposibilidad lógica de que en un contrato sinalagmático, una obligación sea la causa de la obligación de la contraparte. Las dos nacen al mismo tiempo. No es posible que un efecto y su causa sean exactamente contemporáneos; el fenómeno de la causa mutua es incomprensible. Es inútil, por que esta noción de causa se confunde con la de objeto, y particularmente, la causa ilícita no parece ser otra cosa que el objeto ilícito. En los actos gratuitos, es falsa pues confunde causa con motivo y es inútil porque la falta de intención se mezcla con la falta de consentimiento, y no existiendo consentimiento, no puede perfeccionarse el contrato4. Ernst sostiene que la noción de causa fin resulta superflua y que sus problemas pueden ser resueltos a través de la regulación del objeto5. En la doctrina nacional, juristas como Bibiloni, Salvat, Galli, Spota y Llambías fueron sostenedores de esta corriente.

El neocausalismo: sostiene que la finalidad, objetiva y subjetiva, es uno de los requisitos esenciales de todo acto voluntario; es un requisito distinto e independiente de los demás6.
La tesis subjetiva: se ubica en el ámbito de la pura voluntad. La causa del contrato es el motivo determinante que al declararse o exteriorizarse se vuelve común. La causa es el fin concreto de interés general o privado que más allá de un acto jurídico determinado y por medio de esto tratan de alcanzar sus autores; este fin no se halla ligado a la estructura técnica de un acto jurídico y es, por el contrario, susceptible de variar en los actos jurídicos pertenecientes a la misma categoría. De esta forma, se afirma la distinción entre causa y objeto. Lafaille es el jurista exponente del neocausalismo subjetivo.
La tesis objetiva: para otra corriente, la causa aparece como un elemento material, objetivo del negocio. Es la finalidad económico-social que éste cumple y que es reconocida por el ordenamiento jurídico. En la compraventa, por ejemplo, la causa es, en todos los casos, el cambio de la cosa vendida por el precio, cualquiera sea el destino a dar –motivos- por el vendedor al dinero que obtiene de la venta y por el comprador a la cosa que adquiere. La causa es la función económico social que el contrato cumple y consiste en la modificación de una situación existente que el derecho objetivo considera importante para sus propias finalidades. Como tal la causa es constate en inmutable en cada tipo de contrato, independientemente de la voluntad de los contratantes. Muñoz y Fontanarrosa se enrolan en esta corriente.
Tesis dualista: contiene a la vez, aspectos subjetivos y objetivos. La causa es, por consiguiente, la finalidad o razón de ser del negocio jurídico, entendida en el doble sentido de la causa categórica de la figura en cuestión y de los motivos psicológicos relevantes, admisibles para el derecho, que en la hipótesis concreta hayan impulsado a las partes a concluir el acto. Borda y Videla Escalada son los sostenedores de esta tesis en la doctrina nacional7.
Los artículos 499, 500, 501 y 502 hablan de la causa de las obligaciones. La causa fuente es el hecho capaz de generar obligaciones. A él se refiere el artículo 499 cuando dice “No hay obligación sin causa, es decir, sin que sea derivada de uno de los hechos, o de uno de los actos lícitos o ilícitos, de las relaciones de familia, o de las relaciones civiles”. Respecto a la interpretación de este artículo, la doctrina nacional ha concordado casi en su mayoría, que el Codificador se refiere a la causa fuente. El hecho tiene virtualidad suficiente para crear un vínculo obligacional, cuando el ordenamiento jurídico le reconoce esa virtualidad8.
Los hechos enunciados como fuentes, pueden ser nominados, en virtud de su difusión o de su especialización en la dogmática jurídica o pueden ser innominados, ya que no tienen una denominación especial en el derecho9.

El artículo 500: Diferentes posiciones.
“Aunque la causa no esté expresada en la obligación, se presume que existe, salvo que exista prueba en contrario”.
La doctrina mayoritaria entiende que la palabra obligación refiere al documento en el que ésta se encuentra instrumentada, aunque es extensivo a todas las debidamente probadas en juicio10. Los hombres no se obligan ni actúan en el campo del derecho porque sí, sin motivo o causa valedera. Una razón de buena fe y de seguridad en los negocios jurídicos obliga a reconocer efectos jurídicos a las declaraciones de voluntad, mientras no se pruebe que adolecen de algún defecto legal que las invalide. Por ello se presume la existencia y licitud de la causa. Pero queda a salvo el derecho del deudor a demostrar lo contrario11.
La presunción de causa fin existe cualquiera sea la causa fuente de la obligación. Lo que importa es que haya un acto jurídico invocable como fuente de la relación jurídica12.
Por su parte, Wayar entiende que el instrumento debe contener una obligación; con mayor precisión, en él debe constar una declaración por la cual una persona asuma o reconozca ser deudora de otra. En cambio, no debe contener o mencionar la causa de esa obligación. Cuando esto ocurre, entra en juego la presunción del artículo 500. Si la obligación no está escrita, pero ella es probada por otro medio, también se presume la existencia de la causa: nadie se obliga sin causa. Lo que interesa no es que la obligación este instrumentada, sino que haya sido probada. Respecto del problema de a qué causa refiere el artículo, el citado autor responde que el art. 500 puede referirse ya a la causa-fuente, ya a la causa-fin, ya a ambas simultáneamente. El significado dependerá del contenido de la declaración que haya que interpretar. Para sostener su teoría cita los siguientes ejemplos:
a) Una persona declara “debo $1000 a Pedro” y guarda silencio frente a la causa. Aplicando el artículo 500 la presunción alcanza a ambas causas. Le corresponderá al deudor destruir la presunción mediante pruebas en contrario. Así, si logra demostrar que la fuente no existió, también quedará demostrada la inexistencia de finalidad, por aplicación del artículo 499. Pero si no logra probar la inexistencia de la fuente, todavía podrá acreditar la ilicitud o inmoralidad de los fines para desbaratar la obligación, recurriendo al art. 502. El deudor que no pueda desconocer la existencia de la fuente, ¿puede alegar la inexistencia de fines? Si Juan “declara deberle $1000 a Pedro” en virtud de una venta: si bien esta causa (venta) no se expresa en la declaración, se presume que existe. A Pedro no le es posible probar la inexistencia de la venta, sin embargo, ¿podrá probar la carencia de fines? Se impone la necesidad de efectuar un distingo: la finalidad objetiva, abstracta e idéntica para todas las ventas no puede ser negada, aunque es posible demostrar la frustración de esa finalidad objetiva. Los móviles o motivos casualizados también pueden frustrarse, en cuyo caso, probada la frustración, el deudor podría alegar la inexistencia de fines en los términos del artículo 500.
b) Cuando una persona declara “debo $1000 en virtud de una compraventa”, denuncia la fuente de la obligación y la finalidad objetiva que siempre se busca con esa clase de contratos. Sin embargo, queda fuera de la declaración la causa-motivo o finalidad subjetiva que impulsó a las partes a contratar. Esta causa también queda comprendida dentro de la previsión del art. 500, por lo tanto se presumirá su existencia y su validez mientras el deudor no pruebe lo contrario. La ley presume que los motivos fueron exteriorizados y dados a conocer, no obstante lo cual no fueron “expresados en la declaración que contiene la obligación”. En este caso, la frustración de los móviles equivale a la inexistencia13.

Artículo 501, falsedad de causa:
“La obligación será válida aunque la causa expresada en ella sea falsa, si se funda en otra verdadera”.
Se implica así la causa-fin simulada, siempre que la simulación sea relativa y además lícita. El deudor puede demostrar que la causa-fin exteriorizada no es real, pero el acreedor, todavía puede probar útilmente que subyace en verdad en una causa verdadera14. Lo que interesa es la causa real, no la aparente15.
El autor jujeño, por su parte, señala: que la causa a que se refiere el citado artículo puede ser la fuente, la finalidad o ambas, y su significado dependerá del contenido de la declaración que sea objeto de interpretación. El ejemplo que cita es el siguiente:
“Me obligo a pagar $15.000.000 como precio por el inmueble X que destinaré a la construcción de una escuela” Supongamos que esa suma no la adeudo como precio, sino como restitución de un préstamo hipotecario; así, en la declaración he falseado la fuente de la obligación y, sin embargo, he declarado el verdadero motivo que me impulsa a desafectar el inmueble del gravamen que pesa sobre él. Según los finalistas, el art. 501 no sería aplicable en este caso, pues la finalidad declarada es la verdadera. Puede darse el supuesto inverso, es decir, que en la declaración se exprese la fuente verdadera y se mencione una finalidad falsa. En el ejemplo dado, sería destinar el inmueble no para la construcción de una escuela, sino para instalar allí un comercio. Según los anticausalistas el art. 501 no se aplicaría en este caso, pues la fuente expresada es la verdadera, sin importar que la finalidad sea falsa. Para el jurisconsulto jujeño, el art. 501 sería aplicable en los dos casos; es decir, ya sea falsa la fuente, ya la finalidad expresada, el deudor siempre podrá probar esa falsedad para desobligarse, y si el acreedor pretende conservar su derecho, deberá demostrar que, si bien la causa expresada es falsa, hay otra que es verdadera.
Únicamente se puede hablar de falsa causa en los casos de simulación; es decir, cuando en la declaración se expresa una causa simulada para dejar oculta la que es verdadera. Hay simulación cuando se oculta la naturaleza jurídica de un acto bajo la apariencia de otro (art. 955)16.

Artículo 502, ilicitud de causa:
“La obligación fundada en una causa ilícita, es de ningún efecto. La causa es ilícita, cuando es contraria a las leyes o al orden público”
El motivo determinante del objeto del contrato, puede ser ilícito por contrariar a la ley en su letra o en su espíritu (ilegalidad), por estar prohibido como atentatorio del orden público o, finalmente, por transgredir las buenas costumbres (inmoral). El requisito de licitud de la causa es esencial. Siendo lícito el objeto, la nulidad puede provenir de la causa ilícita –la finalidad perseguida-. E igualmente un objeto ilícito puede estar motivado por una causa lícita. Estando de por medio un interés público la nulidad acarreada por la causa ilícita no es susceptible de confirmación, es absoluta. La prueba de ilicitud debe suministrarla quien alega la ilicitud17.
Este artículo refiere, para Borda, a la causa fin, puesto que los hechos ilícitos son una de las típicas causas-fuentes de las obligaciones18. En el mismo sentido se expresa Wayar, ya que entiende que el artículo 502 tiene el sentido de privar de eficacia a las obligaciones nacidas de actos jurídicos cuya finalidad sea inmoral o ilícita19.

1- MOSSET ITURRASPE, Jorge, Contratos 1º Ed, p. 239.
2- BORDA, Guillermo, Manual de Contratos 20º Ed, p. 83.
3- ALTERINI, Atilio, Derecho de Obligaciones Civiles y Comerciales 2º Ed, p 63.
4- BORDA, ob. cit., p. 83.
5- ALTERINI, ob. cit., p. 63-64.
6- WAYAR, Ernesto, Obligaciones Tomo I 2º Ed, p. 166
7- MOSSET ITURRASPE, ob. cit., p. 247-250.
8- WAYAR, ob. cit., p. 147.
9- ALTERINI, ob. cit., p. 61.
10- ALTERINI, ob. cit., p. 66-67.
11- BORDA, ob. cit., p. 88.
12- ALTERINI, ob. cit., p. 67.
13- WAYAR, ob. cit., p. 180-181
14- ALTERINI, ob. cit., p. 67
15- BORDA, ob. cit., p. 88
16- WAYAR, ob. cit., p.182-185
17- MOSSET ITURRASPE, ob. cit., p.254-255
18- BORDA, ob. cit., p.86
19- WAYAR, ob. cit., p. 187

El 44%

Soy un 44% de abogado, vamos carajo!
Este año ya metí 3 materias de 3º año.