martes, 18 de agosto de 2009
Aca algunas perlitas:
Mario Gómez no va a los velorios para no tener que dar el pésame.
Mario Gómez consigue un pantalón y se hace coser los bolsillos.
Mario Gómez arma un metegol con maderas de un cajón de manzanas, y ambos equipos forman sendos esquemas 5-4-1.
Anuario:
Escuché que muchos criticaron a Jonas, pero jugar con Heinze en la espalda es como tomarse el tren en horario pico, por un lado te tenés que preocupar por subir, mientras que por el otro te tenés que fijar que ningún negro te descuente por detrás.
—Mondragon, haciendo leña del arbol caído (guiño-guiño) luego de ARG 1-0 COL ,el 08.06.2009 @ 10:29 am
Para más magia (?), ingrese en http://es.redopedia.wikia.com
Nota: les recomiendo empezar a visitar con frecuencia www.la-redo.net
lunes, 17 de agosto de 2009
Escalofríos
Intentaba volver a mis pensamientos, cuando un nuevo escalofrío me invadió. Esta vez sentí un cosquilleo en el estomago. Estaba totalmente desconcentrado por estas reacciones. Entonces intenté indagar cuál podía ser la causa que provocara aquellas sensaciones.
El tercer sacudón de escalofrío hizo que el cosquilleo del estomago se propagara lentamente por todas mis extremidades. Sin embargo, aunque en un momento pensé que podía tratarse del miedo, pronto descubrí que eso que sentía era emoción, alegría, y entonces me tranquilicé.
Una sutil sonrisa se fue dibujando en mi rostro. Estaba tratando de averiguar los motivos de mi repentina alegría, cuando un mensaje de texto apareció en mi celular: "hola corazón, aprobe. Vos como estas?"
La sutil sonrisa se transformo en una mueca de alegría. Y entonces comprendí porque mi ser estaba tan contento. Ella había pensado en mí y me llamaba corazón por primera vez.
sábado, 15 de agosto de 2009
La mejor excusa de la historia
sábado, 8 de agosto de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Series de TV con las que me enganche
2- The Nanny: Sitcom muy divertido realmente. Lo cortaron un poco tarde, ya que la última temporada es como que estuvo muy sobrecargada de cosas. Sin embargo, SI vi el último capítulo, y fue muy bueno. Aguante Niles!
3- ALF: Muy buena serie. Gordon Shumway es realmente un ídolo para todos los hombres. Su relación con Willy es realmente una de las mejores relaciones de todos los tiempos. "PD: esas son lágrimas".
4- Will & Grace: Nunca supe a ciencia cierta porqué me enganche con este sitcom. Pero bueh. Ahí está.
5- Third Rock From the Sun: otra serie graciosa sobre extraterrestres. Me hacía reir cuando estaban sobre el techo viendo el espacio a la noche, al final de cada capítulo. Eso (?).
6- Sabrina, the teenage witch: muy buena serie. Era divertida y entretenida. Lo mejor era Salem, lejos (no malinterpretar). Las últimas temporadas son medio rebuscadas, ya demasiado mundanas. Ahí aprendí que la universidad era un bajón.
7- John Doe: Mi mamá y yo debimos haber sido los únicos en todo el mundo que se prendieron con esta serie. Por algo será que la levantaron al terminar la primera temporada. No importa, te banco a muerte John.
8- Step by Step: Muy buena serie noventosa. Codi era lo más. Nunca supe cómo terminó la serie, pero era entretenida.
9- Full House: (?)
lunes, 3 de agosto de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
Las mejores canciones anti...
Y no me digas sos de Racing porque así, no te llamás
ya te cambiaron hasta el nombre la acadé, no existe más
te fuiste a la quiebra con Lalín, dejaste de existir
ahora vos, sos empleado de Marín
Letra: Mi enfermedad - Los Rodriguez
... Boca (siempre vigente)
Son la mitad más uno, sos de bolivia y paraguay
yo a veces me pregunto, che negro sucio, si te bañás...
Boca, que asco te tengo, lavate el culo, con aguarrás!
Ritmo: La mitad mas uno (?)
... San Lorenzo (Buenísima)
Cuervo, ay que tarado
fui a tu cancha y me encontré un supermercado
una bandera, roja y azul
y un changuito que decía Carrefour
compré frutas y verduras
un pescado me robé
vos no tenes una cancha
vos tenés un almacén!
Ritmo: XX mi buen amigo....
viernes, 3 de julio de 2009
Algunas falacias políticas para desenmascarar
Existen ciertas ideas erradas sobre el radicalismo y el peronismo que se pueden corregir si se revisa con honestidad y rigor la historia argentina.
En la política argentina se han instalado algunas falacias que es necesario desenmascarar.1. El radicalismo es el partido de la democracia y el peronismo el de la justicia social. Sobre la primera parte de este aserto no hay ninguna duda. En cambio, el concepto de justicia social es una concepción decimonónica vinculada con los reclamos de los trabajadores frente a los avances del capitalismo, conflicto que pone en evidencia la cuestión social. Fue mencionado por primera vez en 1843 y usado en 1889 por los socialistas fabianos ingleses, adoptado por los laboristas y el partido socialista de Francia, formando parte de la Constitución de la OIT desde 1919 e incorporada en 1931 a la doctrina social de la Iglesia Católica. Leandro Alem, fundador de la Unión Cívica Radical, la presentó como el programa de la República para la defensa de los desposeídos, constituyendo así un humanismo a la vez personal y social, para el cual la verdad política no es distinta de la verdad moral.Rescatada en la Convención Nacional de 1933, la noción había sido adoptada por el socialismo de Alfredo Palacios. El presidente Hipólito Yrigoyen envía al Congreso en 1921 el Código de Trabajo que constituye el primer proyecto integral de legislación obrera de la Argentina en el que se desarrollan los derechos del trabajador como hombre y productor.La apropiación a partir de 1945 del peronismo sobre este concepto lo traslada en 1947 a la denominación del mismo, asociando la justicia social con el peronismo como depositario exclusivo de sus principios. Es una falacia cuya demostración es clara con sólo considerar los tantos años de gobiernos peronistas transcurridos en los que las desigualdades, la pobreza, las carencias de educación, la marginalidad y las injusticias se han profundizado, sacrificando tres generaciones de argentinos. La justicia social fue desde finales del siglo XIX patrimonio de todas las manifestaciones políticas progresistas, una noción asociada con dignidad humana, paz y democracia, tanto fuera como dentro de nuestro país.2. Sólo los peronistas saben gobernar. Esta es otra falsedad. Los peronistas parecen no concebirse fuera del gobierno. Saben, en cambio, impedir que otros gobiernen.Es la oposición sistemática en el Congreso o las Legislaturas, son los paros generales del aparato sindical que forma parte orgánica de su estructura, una originalidad desconocida en otras latitudes. Es la falta de diálogo en búsqueda de los consensos necesarios para resolver los graves problemas del país. Es la intemperancia como comportamiento más frecuente en las relaciones políticas. Es la búsqueda de la derrota del otro.Y cuando están en el gobierno es autoritarismo, soberbia y deseo de perpetrarse, que en su intento de afianzarse en el poder arrasan con la república y las instituciones. Así ha quedado pendiente la deuda de la justicia social que es el requisito insustituible de una democracia verdadera.
Por: Elva Roulet
Arturo Illia
Hace cuatro décadas,secundado por un eficaz equipo económico, el político radical llegaba al poder. Criticado por la prensa,resistido por un sector delperonismo y los militares,su gobierno terminaría derrocado a pesar de sus logros.
Una de las falacias que enriquecieron nuestro anecdotario político fue la que justificaba el derrocamiento de Arturo Illia por su escasa representatividad electoral y su supuesta inoperancia en el Gobierno. Se repetía que los votos en blanco lo habían superado en las elecciones y no era cierto; se le enrostraba falta de aptitudes y luego se demostró que había sido uno de los gobernantes más honestos y eficientes de las últimas décadas.
Illia no entró por la ventana. A pesar de que seguía vigente la absurda proscripción del peronismo y de que éste aún se manifestaba a través del voto en blanco, en esa elección de 1963 la cantidad de sobres vacíos no pasó del 18 por ciento, mientras que Illia superó el 25. (Hoy sería un punto por encima de Menem y tres más que Kirchner).
Regía la vieja Constitución del 53 y se necesitaban 239 votos en el colegio electoral. Illia contaba con los 170 electores de la UCR del Pueblo; Oscar Alende, con los 107 de la UCRI; y Pedro Eugenio Aramburu, con los 75 que sumaban Udelpa y el Partido Demócrata Progresista. Salvo Alende -que intentaba negociar sus electores-, el resto de los partidos (demócratas cristianos, conservadores, socialistas, neoperonistas y agrupaciones provinciales) ofrecieron su apoyo espontáneo para consagrarlo Presidente. Así, a los 64 años, Illia fue legitimado por la mayoría absoluta del colegio electoral y el 12 de octubre de 1963 juró ante la Asamblea Legislativa.
Sobre su tan mentada lentitud e inoperancia administrativa -se lo identificaba como una tortuga-, veamos el saldo de su gestión. En tres años de gobierno, Illia logró superar la dura recesión heredada con una política de corto plazo que volvió a poner en marcha el crecimiento. Durante 1964, el PBI aumentó en un 10,3 por ciento y, al año siguiente, fue del 9,1. Ese incremento acumulado de un 20,3 en apenas dos años implicaba una extraordinaria cantidad de bienes y servicios adicionales puestos a disposición de la sociedad.
La actividad de las industrias manufactureras, que representaban entonces la tercera parte del PBI (la producción agropecuaria era un sexto), registró un aumento del 18,9 por ciento en el primer año y del 13,8 en el segundo. O sea que, en dos años, la producción industrial subió el 35,3 por ciento (más de una cuarta parte). De este modo la industria, que en 1961 había logrado una participación máxima en el PBI con el 31,9 por ciento, superó ese coeficiente en 1964 con el 32,5 y alcanzaría en 1965 un récord del 33,9 por ciento.
Estas cifras no son las de una administración precisamente inoperante. Comparándolas con las de la gestión inmediatamente posterior, la tortuga habría resultado mucho más veloz que las liebres que la sucedieron. Sin dilaciones
El eficaz equipo económico de Illia tenía nombres y apellidos. Bajo la capitanía de Eugenio A. Blanco se alineaban Roque Carranza, Félix Elizalde, Bernardo Grinspun, Alfredo Concepción y Carlos García Tudero. Cuando falleció Blanco, el ministerio de Economía pasó a manos de Juan Carlos Pugliese.
Fueron ellos quienes impulsaron la actividad dinámica de la industria manufacturera y los que lograron aumentar las exportaciones de 1200 millones de dólares en 1962 a 1500 millones en 1965, con un récord de 877 millones en el primer semestre de 1966. Fueron ellos quienes disminuyeron la deuda externa de 3390 millones de dólares en 1963 a 2650 millones en 1965, sin necesidad de tocar las reservas de oro y divisas guardadas en el Banco Central ni de pedir préstamos al Fondo Monetario. También fueron ellos los encargados de sanear el presupuesto nacional, que venía carcomido por un déficit del cincuenta por ciento del gasto total y con varios meses de atraso en el pago de sueldos.
Estamos hablando de un staff respaldado por un presidente que tuvo la valentía, para esa época, de iniciar las exportaciones de trigo a China comunista, cuando no existían relaciones diplomáticas ni consulares con ese país. Ni siquiera las tenía Estados Unidos. No obstante, para Illia no hubo misterios ni dilaciones: "Diversificamos nuestros mercados comerciando con todos los países del mundo, sin reticencias de ninguna naturaleza", explicó con total sencillez.
La racionalidad y el correcto manejo de las cuentas públicas hizo que aquella administración se caracterizara por un sentido profundamente ético de la acción de gobierno, sin que se conociera un solo caso de corrupción administrativa. Era su obligación, por cierto, pero, visto a la distancia, éste sería un fuerte rasgo de distinción en la historia argentina del siglo veinte.
Sin embargo, el gobierno de Illia no tenía buena prensa. Menospreciando el creciente poder de las comunicaciones, el punto más vulnerable -y pareciera que incurable- del radicalismo, el presidente se jactaba de no gastar un solo peso de los contribuyentes en publicitar sus actos de gobierno ni en intentar personalmente convencer a nadie de la bondad de su gestión administrativa. Pensaba que el pueblo se daría cuenta solo de las bondades de su administración y se quedó encerrado en esa terrible ingenuidad, frente a un adversario de la magnitud política del peronismo.
Es que en su primer viaje por Europa, Illia había visto de cerca el apogeo de los regímenes totalitarios de Hitler, Mussolini, Franco y Stalin y, por su acendrada vocación democrática, le aterraba pensar en la manipulación informativa. Eso explica -pero no justifica- su aislamiento de los hombres de prensa, su falta de diálogo con los medios, la subestimación de una oficina encargada del área informativa que, aunque no hubiese podido frenar la marcha golpista, habría servido para neutralizar los efectos mediáticos del Plan de Lucha de la CGT iniciado en febrero de 1964.
En apenas dos meses se produjo la toma de diez mil fábricas y talleres. Mientras la población asistía impávida a esa descontrolada gimnasia sindical -estimulada desde los comandos militares-, la conspiración castrense programaba la toma del poder. Su complicidad con el ámbito gremial tendría un alto precio: el traspaso de las obras sociales a los sindicatos, un negocio para los bolsillos de sus dirigentes. Detrás de todos ellos se maquillaba un presunto estadista, el general mesiánico Juan Carlos Onganía.
La sensación de que el gobierno estaba a la deriva mientras el país se sumergía en una grave crisis social se fue extendiendo cada vez más y ya nadie tendría dudas de que Illia era una tortuga. Fue en ese marco que llegó el presidente Charles de Gaulle -a principios de octubre de 1964-, cuya visita sería aprovechada por el peronismo para identificarlo con su líder y organizar manifestaciones callejeras al grito de "¡Bienvenido General!", como expresión reivindicatoria del jefe de ese movimiento.
Dos meses después, a Perón se le ocurre volver de su exilio madrileño, pero por pedido del gobierno argentino es detenido en Brasil y debe regresar a España. Es ésta una nueva y muy dura crítica al gobierno de Illia, quien a pesar de todo le estaba cumpliendo al secretario general de la CGT, José Alonso, la promesa de ir eliminando la proscripción. Y a tal punto lo hizo que el peronismo ganó las elecciones de diputados nacionales en marzo de 1965 a través del partido Unión Popular, al obtener 2.848.000 votos contra los 2.600.000 de la UCRP.
Al año siguiente Perón envió al país a su tercera esposa con instrucciones precisas para desmontar el liderazgo local de Augusto Vandor -al que él no toleraba- y debilitar al sector neoperonista, que había logrado integrarse al mecanismo democrático a través de un bloque de 52 diputados que cumplían pacíficamente con su labor. Temeroso de perder el control, el líder no quería saber nada ni con Vandor ni con los neoperonistas; no le interesaba la estabilidad del sistema.
Aún con sus notorias limitaciones, Isabelita contribuyó en sus recorridas a movilizar a una militancia que producía durísimos enfrentamientos con el Gobierno, lo que agudizaba el deterioro de su imagen. Dentro de la amplia libertad de expresión que imperaba en todo el país, algunos medios se hacían eco de las críticas más despiadadas En Primera Plana
Los radicales siempre se sintieron víctimas de una campaña orquestada para derrocarlos y tal vez tengan razón, pero a mí me tocó navegar dentro del buque de guerra que más bombardeaba al gobierno y aun así tengo una visión diferente. Habiendo integrado la inolvidable redacción de Primera Plana y conocido muy bien a todos sus tripulantes -sobre todo a la oficialidad-, me atrevo a afirmar que la artillería descargada contra Illia respondía más a una actitud de soberbia y de inmadurez profesional que de intención conspirativa. Es que en aquella brillante revista se respiraba el típico aire de superioridad que suele prevalecer en los medios exitosos y que suele obnubilar a los periodistas, haciéndonos creer muchas veces que somos más importantes que los protagonistas de los sucesos. Fui testigo de ese esnobismo enraizado en Primera Plana, donde una generación de intelectuales que sobresalían por su talento -y a quienes les agradezco el haber recibido una formación profesional de primera calidad- era envidiada por todos los colegas. En ese ámbito, naturalmente Illia debía ser fácil motivo de burlas y su gobierno objeto de constantes impugnaciones, aunque estuviera resolviendo la construcción del complejo Chocón-Cerros Colorados, aunque se negase a enviar tropas a Santo Domingo como quería Estados Unidos, aunque implantara el salario mínimo, vital y móvil, aunque defendiera el Estatuto del Docente y aunque destinara la cuarta parte del presupuesto a la educación. Nada de eso parecía meritorio. Resultaba más divertido ironizar con la esposa del presidente y producir una nota tilinga sobre los modestos hábitos de vida matrimoniales en Cruz del Eje.
Nunca olvidaré que la única opinión disonante era la de Osiris Troiani, de quien se mofaban porque defendía a Illia. Hasta que en una fuerte discusión levantó la voz: "¿Ustedes no se dan cuenta de que están serruchando la rama del árbol donde están sentados? ¡Después que lo echen a este viejo, los fascistas van a venir aquí a cerrar esta revista!". Osiris, que se había iniciado en el oficio durante los años nefastos de la mordaza peronista, sabía de qué hablaba. El tiempo le daría la razón.
Cuando las críticas se hicieron feroces y las águilas guerreras comenzaron a sobrevolar la casa rosada, ya no hubo retorno. A los generales golpistas no les importaba que el presupuesto, del cual ellos dependían, volviera a estar equilibrado, ni que la economía exhibiese una sólida recuperación. Tampoco les interesaba a los sindicalistas que el sector laboral, razón de ser de ellos mismos, tuviera pleno empleo y que recibiera más del cuarenta por ciento de la distribución del producto bruto interno. Era más fuerte la idea de que el gobierno no servía para nada y de que la tortuga debía ser reemplazada por un león, "un jefe de Estado con energía", como preanunciaban los analistas de entonces.
La proscripción del peronismo en el origen de aquel Gobierno le servía de pretexto a la alianza militar-sindical para descalificarlo. Pero era una excusa perversa, pues el golpe de Estado del 28 de junio de 1966 se haría finalmente para impedir las elecciones en la provincia de Buenos Aires, donde el peronismo hubiese podido ganar la gobernación y ampliar su bloque parlamentario, terminando de reintegrarse pacíficamente al sistema. Era lo que buscaba Illia. Su desalojo, en cambio, cerró los caminos, acunó a la guerrilla con sus asesinatos y generó la feroz represión que todos conocimos. La primera víctima fue Aramburu; le siguieron Vandor y Alonso. Después vino todo lo demás.
Hoy la figura de Illia emerge de las tinieblas de nuestra historia política como un punto de referencia indiscutible. Todos terminarían pidiéndole disculpas, desde los militares que lo destituyeron hasta los periodistas que lo difamaron. Me enorgullezco de haber estado entre los pocos que lo defendían, aunque sin ser escuchado. Para cerrar esta nota vendría de perillas una frase con la que Troiani apostrofó a sus colegas cuando Onganía mandó clausurar Primera Plana y nos quedamos todos sin trabajo. Pero ésa es irreproducible.
Por Hugo Gambini
domingo, 14 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Hasta ellos saben que no hicieron nada en 25 años
Con estas declaraciones, parecería un candidato de la oposición, cansado de que hace 25 años nos gobiernen los mismos, cansado de tanto retraso en Jujuy. Pero no. Marcelo Llanos es el candidato a Diputado Nacional por el Frente para la Victoria de Jujuy. Es también intendente de Libertador General San Martín. Es decir, es parte del oficialismo.
Si quiere un futuro diferente, es porque en Jujuy las cosas se están haciendo mal. Y es verdad. Se están haciendo mal las cosas. Desde hace 25 años. Las hace mal el partido gobernante desde 1983, el Partido Justicialista. Del cual Llanos forma parte, y del que es candidato.
El verdadero cambio, es el Acuerdo Cívico y Social
lunes, 11 de mayo de 2009
Las violaciones de Kirchner
Las candidaturas testimoniales:
Es una jugada del presidente del Partido Justicialista durante la campaña electoral de 2009 (elecciones legislativas), para evitar una derrota que se presenta inevitable.
La maniobra consiste en ubicar a los principales referentes del oficialismo como candidatos a diputados nacionales, provinciales y consejales, con el afán de que el mismo electorado que los había votado para cargos ejecutivos en 2007, los volvieran a votar en 2009, asegurando el resultado de la elección. De esta manera, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, es candidato a Diputado Nacional por Buenos Aires, el Vicegobernador Alberto Balestrini es candidato a Diputado Provincial en esa provincia, y varios intendentes son candidatos (todos en primer término) a consejales en sus municipios.
Todos estos candidatos, anticiparon que NO iban a asumir sus bancas en caso de ganarlas. Por ello son llamadas candidaturas testimoniales: se presentan para dar confianza al electorado, pero no van a asumir los cargos para los que van a ser elegidos.
El hecho de presentarse como candidatos a cargos que no van a asumir, constituye un delito electoral. Más precisamente nos ubicamos en el Código Electoral de la Nación, en su artículo 140:
Artículo 140. - Inducción con engaños. Se impondrá prisión de dos meses a dos años al que con engaños indujere a otro a sufragar en determinada forma o a abstenerse de hacerlo.
Digo que es un engaño, puesto que los candidatos han admitido que no asumirían los cargos para los que van a ser elegidos. Sólo prestan su nombre para que la gente los vote, desestimando el poder del voto y debilitando la democracia. Porque el electorado les estará depositando su confianza para ejercer un servicio público, y ellos anticipadamente rechazan el honor que confiere la elección para un cargo legislativo, demostrando que la función legislativa, para esta gente, lejos está de ser un ejercicio del Poder del Estado, sino una simple Escribanía del partido gobernante del Ejecutivo. Hay engaño, pues, ya que con su nombre inducen al otro (el electorado) a votarlos para un cargo el cual no asumirán. El engaño en el ámbito penal es la “falta de verdad en lo que se piensa, se dice o se hace creer”. Es inducir al error al tercero. Entonces, el error en el electorado está en que se vota a unos candidatos, para que asuman esos cargos, y estos candidatos figuran en la lista, para ser votados, pero no para asumir sus cargos. De esta forma, engañan al elector. Por lo tanto, todos aquellos que se presenten como candidatos y expresamente hayan declarado que no asumirán en caso de ser electos, encuadran en este tipo penal del Código Electoral.
Ahora, pasemos a lo más lindo, la violación constitucional. Daniel Scioli no puede ser candidato, ya que el artículo 73 de la Constitución Nacional dice “Los eclesiásticos regulares no pueden ser miembros del Congreso, ni los gobernadores de provincia por la de su mando”. Es aceptado en doctrina y en la jurisprudencia, que una persona es miembro del Congreso, desde el momento de su elección y no desde su incorporación al Congreso; esto se desprende del artículo 69 de la Constitución Nacional. Por lo tanto, Daniel Scioli, desde el momento en que sea elegido (ya que al ser el segundo, es un hecho que por el sistema D’Hont será elegido) estará en colisión con la Constitución Nacional. Lo mismo Alberto Balestrini: el Art. 72 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires dice en su primera parte: “Es incompatible el cargo de diputado con el de empleado a sueldo de la Provincia o de la Nación”. Y el cargo de Vicegobernador, es el de un empleado a sueldo de la Provincia. Y así los respectivos intendentes respecto de las Cartas Orgánicas que así lo determinaren.
Respecto de Néstor Kirchner, no puede ser candidato porque el artículo 48 de la Constitución Nacional, exige que para ser Diputado, se necesitan dos años de residencia inmediata en la provincia de la cual uno no es natural. Néstor Kirchner reside en Olivos (provincia de Buenos Aires) desde el 11 de diciembre de 2007. Algunos dirán que lo hace desde el 25 de mayo de 2003. Sin embargo, el artículo 34 de la Constitución dice: “…ni el servicio federal, tanto en lo civil como en lo militar, da residencia en la provincia en que se ejerza, y que no sea la del domicilio habitual del empleado…” Sabiendo que la Presidencia de la Nación es el empleo federal máximo, el tiempo en que el Dr. Kirchner fue presidente, no le da la residencia de dos años que exige el artículo 48. Pero, la residencia de Olivos es territorio federalizado, es decir, la Nación Argentina tiene autoridad y competencia en ese lugar, no el gobierno de Buenos Aires. Por lo tanto, aún esgrimiéndose que para el 10 de diciembre de 2009 Néstor Kirchner tendría los dos años de residencia en Olivos, exigidos por la Constitución, no cabe considerar a ese territorio como parte de la Provincia, sino como parte de la Nación.
jueves, 7 de mayo de 2009
¿De que partido sos?
- Ah, sos kirchnerista entonces...
-No! esos no son peronistas.
-¿Pero como, acaso no es Kirchner el presidente del PJ?
-Y, pero yo soy peronista en serio
-Ah, entonces sos menemista...
-Tampoco...
-Bueno, ¿sos de Lopez Rega y toda su banda de la triple a?
- No...
- ¿Monto?
- No, yo soy peronista...
- Pero, ser peronista es todo eso...
Y si: en 60 años, todos sus personajes salientes detrás de los cuales se alineó el peronismo, son personajes repudiados por sus propios compañeros. Se siguen colgando de la Eva y de Perón, que encima no son nenes de pecho y mucho daño hicieron al país (no tanto Eva). Y bueh, así nos va como país; siempre los vuelven a votar, como menemistas, kirchneristas o como sea. Sólo tienen diferente olor, pero son lo mismo.




